Tipos de piel y por qué es importante conocer el tuyo

Se habla mucho de los tipos de piel, pero ¿conoces realmente cuál es el tuyo? ¿realmente tienes la piel seca o simplemente está deshidratada? ¿sabías que puedes tener la piel grasa y sensible a la vez? Quédate hasta el final, no sólo hablaremos de los tipos de piel, sino de por qué deberías conocer la tuya a la perfección.

¿Qué tipos de piel existen realmente?

Lo primero que tenemos que hacer es distinguir entre tipos de piel y estados de piel. Los cuatro tipos de piel serían la piel seca, la piel normal, la piel mixta y la piel grasa. Son pieles determinadas genéticamente.

tipos de piel

Ahora bien, una cosa es la genética y otra el estado de nuestra piel. La salud de esta depende de múltiples factores, tanto internos como externos, a los que se ve expuesta y esto es lo que determinará, por ejemplo, que tu piel además de grasa (tipo, genética), tenga brotes de acné (estado, salud). A grandes rasgos, podríamos decir que los tipos de piel en función del estado serían la piel acneica, la piel hiperpigmentada, la piel sensible o reactiva, la piel deshidratada y la piel madura.

Tipos de piel. Características y cuidados

Piel Normal

tipos de piel

También conocida como eudérmica, es aquella que se encuentra en equilibrio, ni es demasiado grasa, ni demasiado seca. En general no existe gran contraste entre zonas y tiene un óptimo nivel de elasticidad. Puede que tenga una ligera tendencia a ser algo más grasa en la zona T, pero en todo momento es una producción de sebo natural y  equilibrada.

Es el tipo de piel menos común y se caracteriza por no tener el poro marcado, presentar una superficie bastante lisa tanto a la vista como al tacto y un tono uniforme. Piensa en el cutis de una mujer asiática, suelen encajar perfectamente en esta descripción.

¿Qué tipos de cuidado requiere la piel normal?

Es, de los tipos de piel, la más equilibrada y agradecida, y aunque no es demasiado propensa a la sensibilidad, no está exenta de que la exposición a ciertos factores la puedan desequilibrar, manchar o irritar y por supuesto, también notará el paso del tiempo, de hecho, suelen volverse más secas con la edad. Por lo que, aunque no necesite tantos cuidados como otros tipos de piel, si es fundamental una buena rutina facial básica.

  • Limpieza: una limpieza suave, al menos una vez al día, preferiblemente por la noche y especialmente si te has maquillado, será más que suficiente. Elige productos que no te resequen, aguas micelares, leches limpiadoras, bálsamos en aceite o jabón facial que no causen astringencia, como estos. Una o dos veces al mes puedes exfoliarte con un producto suave y aplicar alguna mascarilla que se adapte a las necesidades de tu piel en ese momento.
  • Hidratación: no caigas en la trampa de pensar que como no te notas la piel seca no necesitas hidratación, todas las pieles la necesitan. Las pieles normales son afortunadas y pueden beneficiarse de la textura que más les guste, ligera, untuosa, en aceite. Busca por ejemplo, alguna que se absorba bien para el día (si la eliges con protector solar te ahorrarás el paso siguiente) y algo mas untuoso para la noche. Aprovecha este momento para usar alguna que no sólo hidrate sino que también trate o prevenga, según sea tu caso (líneas de expresión, manchitas, antioxidante…).
  • ¡No olvides ojos y labios! Al menos antes de dormir.
  • Protección solar: este paso marcará la diferencia de cómo va a envejecer tu piel y prevendrá posibles manchitas, ¡no te lo sales! Si eres perezosa, tal y como te comento anteriormente, busca una hidratante que contenga protector solar, mínimo del 30, como esta.

Piel Seca

La piel seca (xerosis) produce menos sebo del que debería. Como consecuencia retiene peor la

tipos de piel, piel secahumedad y está mas expuesta a agentes externos que pueden agredirla. Pero no todas las pieles secas lo están por igual, existen grados de intensidad variables, del mismo modo que no todas las pieles grasas producen el mismo sebo:

  • Piel seca: La piel ligeramente seca se siente tirante, áspera sin elasticidad y tiene aspecto apagado.
  • Piel muy seca: Descamada, áspera, con manchas, tirantez, picor, enrojecimiento y envejecida.

Este tipo de piel suele ser más común en mujeres y se acentúa con la edad (en realidad todos los tipos de piel se suelen secar más  a medida que envejecen), esto estaría relacionado con el descenso de los estrógenos en la menopausia. También es la piel que peor envejece, por eso la prevención es fundamental.

Pero, ¿es tu piel seca o sólo está deshidratada? Diferencias

La piel seca por naturaleza, lo es permanentemente, más allá de un momento puntual. Y se caracteriza por ser una piel fina, desvitalizada y poco elástica, que a menudo, sobre todo después de salir de la ducha, experimenta sensación de tirantez y/o descamaciones.

La piel deshidratada, en cambio, es un problema que puede afectar a todos los tipos de pieles en un momento puntual, incluidas las más grasas. Esta condición es reversible, generalmente responde a algún tipo de agresión (interna o externa) y suele caracterizarse por tirantez e incluso descamación localizada en alguna zona concreta del rostro.

Los mejores cuidados para la piel seca

De esto hablamos largo y tendido en este otro artículo. Pero fundamentalmente, el cuidado que requiere es el de mantenerla nutrida y protegida en todo momento. Y no olvides el cuidado del contorno de ojos, en este tipo de pieles suele estar muy resentido.

PIEL MIXTA

piel mixtaEste tipo de piel se caracteriza por combinar una zona grasa, generalmente frente y nariz (zona T) con otra más seca, como puede ser mejillas, pómulo, mentón… A diferencia de la piel normal, en la piel mixta existe un contraste bastante marcado entre zonas.

Las pieles mixtas pueden diferir entre sí, por ejemplo, puede darse casos donde la zona grasa es muy grasa y la zona seca sólo lo está ligeramente, o pieles donde la zona grasa va más allá de la zona T e incluye también las mejillas, por ejemplo.

Se caracteriza por tener una zona grasa fácilmente distinguible, donde además de la tendencia a brillar, la textura de la piel muestra poros dilatados y/o impurezas y una zona seca o normal con tendencia a resecarse.

Es la piel más común y también la más problemática a la hora de cuidarla, ya que la rutina facial requiere un equilibrio que supla las necesidades de las dos zonas, y cuanto mayor sea la diferencia entre ambas más complejo será.

¿Cuá es la mejor manera de cuidarla?
  • Limpieza: busca productos que limpien en profundidad pero sin resecar o conseguirás un efecto rebote donde la parte grasa produzca más sebo para compensar y la parte seca se resienta aún más. De hecho, si eres de las que tiene que lavarse la cara día y noche, prueba a hacerlo por la noche de una manera más profunda (pero siempre respetuosa) y de día con un poco de agua micelar.
  • ¿Exfoliar? ¿Cada cuánto tiempo? Depende. Si no tienes la piel sensible y tu zona seca no es excesivamente seca, podría beneficiarte hacerlo una vez a la semana, sino, prueba a espaciarlo a cada 15 días, centrándote sobre todo en la zona grasa.
  • Hidratación. Se suele recomendar a este tipo de pieles las cremas oil free, pero por mi experiencia (tengo la piel MUY grasa) el aceite no necesariamente es enemigo de la piel mixta (ni de las grasas). Simplemente es cuestión de saber elegir qué aceite. Por ejemplo, el aceite de jojoba es muy hidratante, pero sin la sensación grasa de otros tipos de aceites. Además, ayuda a combatir el acné debido a sus propiedades antisépticas, antiinflamatorias y antimicrobianas. Por si esto fuera poco, es un magnífico seboregulador y tiene efecto calmante, lo que lo convierte en una opción ideal para las pieles mixtas (y grasas), ya que aporta a ambas zonas lo que necesitan.  Por lo que mi conclusión es que elijas en función de tus gustos, siempre y cuando tengas en cuenta que, si te decantas por un aceite, sea seboregulador y si te gusta más el formato crema o tipo fluido, que sea no comedogénico.

TRUCO: Si la piel de tus mejillas o el resto de la cara, difiere mucho de la zona grasa, puedes usar dos cremas en tu rutina y combinarlas, una para cada zona.

  • Protección solar. Imprescindible su uso, debido a que el sol dilata más el poro y estimula el sebo, a la vez que empeora las zonas secas. Pero asegúrate de usar uno no comedogénico.
  • Maquillaje. Al igual que el protector, evita que sea comedogénico. No tiene porque ser efecto mate, porque eso depende de tu gusto y además, suelen conseguir el efecto contrario al que se persigue (que se noten más los poros). Pero sí sería conveniente que lo eligieras sin siliconas, ya que pueden taponarte el poro y provocarte granos.

TRUCO: Sé muy cuidadosa con la higiene de tus utensilios de maquillaje, tus toallas faciales, incluso con tus manos al aplicarte productos. También con tus sábanas. Pueden ser un foco de bacterias y la piel mixta es propensa a reaccionar a ese tipo de suciedad. Esto incluye no acostarse maquillada JAMÁS.

 PIEL GRASA

La piel grasa es aquella que produce más sebo del necesario. A esta hiperproducción se la conoce como

piel grasaseborrea. Con respecto a su aspecto, es una piel con tendencia a presentar impurezas y a tener una textura engrosada e irregular, con el poro bastante dilatado y tendencia al brillo. De todas las pieles es la más propensa al acné, siendo común que además presente hiperpigmentacion postinflamatoria (manchas por acné) y pequeñas cicatrices.

Su tendencia a producir más grasa la protege de algún modo, siendo la que mejor envejece.

¿Qué puede desencadenar la hiperproducción de sebo?
  • Genética.
  • Cambios y desequilibrios hormonales, esto no sólo pasa en la adolescencia, sino que tiene que ver con la salud menstrual e intestinal, incluso en mujeres adultas.
  • Medicación.
  • Estrés.
  • Alimentación inflamatoria.
  • Cosméticos comedogénicos.
  • Suciedad.
¿Puede la piel grasa estar deshidratada?

A los que poseemos pieles grasas nos da pánico el brillo y, a menudo, caemos en el error de que este tipo de piel, al producir tanto sebo, no necesita hidratación, pero lo cierto es que, paradójicamente sucede lo contrario: cuanto mejor hidratada esté, menos sebo producirá.

Todos los tipos de piel necesitan hidratación diaria, en lo único que diferirán es en el tipo de hidratación.

Otro aspecto que suele contribuir a que las pieles mixtas y grasas, a menudo, estén deshidratadas, es el uso de productos astringentes. Normalmente abusar de este tipo de cosmética producirá un efecto rebote que, al deshidratar la piel, estimulará las glándulas sebáceas para producir mas grasa.

Cuidados

El cuidado de estas pieles se basa en una premisa muy clara: NO estimular las glándulas sebáceas. Y para conseguirlo hay tres cosas que debemos hacer: cuidar la higiene, no tocarnos la cara en exceso y no abusar de los productos astringentes.

La piel grasa necesita una limpieza profunda diaria, pero no debemos confundir limpieza profunda con agresiva. Existen productos purificantes que respetan tu piel y evitan la sensación de tirantez.

Asegúrate de que después de la limpieza, tu piel recibe un adecuado aporte de hidratación. Elige productos que aporten a tu piel la humedad y nutrición que necesita, sin resultar pesada. Fluidos, cremas ligeras, textura gel o de nuevo, aceites reguladores, como el de jojoba.

Todos los productos de tu rutina deberían ser no comedogénicos, esto es, que no obstruyan el poro, pero no necesariamente todos tienen que ser astringentes. Combina este tipo de productos con algún otro de efecto calmante.

En cuanto a la protección solar o el maquillaje, al igual que la piel mixta, busca productos sin siliconas y no comedogénicos.

No caigas en el error de usar bases de maquillajes mates pensando que es lo mejor para la piel grasa, sólo conseguirás que se marquen más los poros y las líneas de expresión. Busca bases ligeras, efecto jugoso. Trabaja tus imperfecciones de manera localizada con corrector y matiza los brillos con polvos matificantes. Quedará una piel mucho más natural.

Cuidado extra. Estas pieles, al ser más gruesas, toleran mejor las exfoliaciones, los ácidos y las mascarillas purificantes. Una exfoliación semanal (y siempre de noche) suele ser bien tolerada por las pieles grasas. Los ácidos como la niacinamida o el glicólico, así como el aceite de arbol de té, incorporados a tu rutina facial, te ayudarán con los brotes de acné, siempre con precaución. Igualmente, una mascarilla facial purificante una vez a la semana puede ayudarte a mantener la piel limpia.

La clave será mantener la piel limpia pero hidratada y protegida. Al igual que en las pieles mixtas, presta especial atención, a la limpieza de tus utensilios (cepillos faciales, algodones, toallas, brochas), así como a tus sábanas, suelen ser focos de bacterias.

TRUCO: Cuanto te apliques cualquier crema, hazlo a toquecitos breves, sin arrastre, (lo mismo cuando te seques la cara), esto evitará que estimules tus glándulas sebáceas. Además, evita toquetearte la cara constantemente.

Por cierto, la piel grasa es la más común en hombres y en ellos se aplica la misma máxima de cuidados que en nosotras. He aquí un producto genial para ellos.

¿Cómo distinguir entre grasa y mixta?

La piel mixta y grasa son dos tipos diferentes de piel, que al tener algunas particularidades en común, pueden ser difíciles de distinguir.

Generalmente la piel mixta tiene zonas de contraste, esto es, áreas grasas o muy grasas con tendencia a la impureza y zonas donde la piel es de normal a seca y no tiende a acumular suciedad. Pero cuidado, puedes tener una piel grasa que a veces se irrite por alguna zona, en cualquier caso, lo que la distinguirá es que esto será un evento puntual, comparado con una piel que “tiene tendencia a” secarse o irritarse en alguna zona.

Una forma eficaz de diferenciar entre ambas, es medir la cantidad de aceite de áreas clave del rostro. Límpiate la cara con jabón, sécate y no te apliques ningún producto. Al cabo de un rato, tu piel empezará a secretar su grasa natural. En ese momento, con un papel secante (o un papelillo matificante),  toca con él las diferentes zonas faciales. Si el papel absorbe aceite sólo en algunas partes (más o menos zona t), pero no recoge grasa en otras, seguramente tu piel sea mixta. Por el contrario, la piel grasa recogerá sebo de prácticamente la totalidad del rostro.

Resumiendo, la piel mixta tiene una textura más uniforme que la grasa, y aunque tenga poros marcados en alguna zona, tiende a tener mejor aspecto. La piel grasa es más brillante, más propensa a una peor textura, manchas, puntos negros y acné.

Estados de piel ¿Qué son?

Como explicamos al inicio, los estados no definen tu piel en general, sino que determinan su saludpiel madura en un determinado momento (pudiendo ser corto o largo). De ese modo pueden darse muchas combinaciones posibles, como por ejemplo, que tu piel sea grasa pero tenga un brote puntual de acné o esté sensibilizada por el uso de productos astringentes, que tengas la piel mixta pero que esté deshidrata incluso en la zona más grasa, que tu piel sea normal pero ya sea madura, que tengas la piel seca y esté hiperpigmentada…

Piel sensible

Es aquella que reacciona con facilidad enrojeciéndose o irritándose. Puede verse afectada por los cambios de temperatura, cambios de clima (de húmedo a seco o al revés), por el roce con ciertos tejidos, la cosmética… Y puede sucederle a todo tipo de pieles.

La clave para tratarla es recurrir a productos que la calmen, siempre atendiendo al tipo de piel que tengamos.

Piel hiperpigmentada

Hay diferentes tipos de manchas y es necesario tener esto en cuenta a la hora de elegir el tratamiento. Entre ellas, podemos encontrar las manchas hormonales (melasma), las solares (léntigos) y las postinflamatorias (postacné).

Las manchas hormonales suelen carecer de bordes definidos y se las conoce popularmente como “paños”, siendo las que peor reaccionan al tratamiento. De hecho es común que no desaparezcan del todo. En cambio los léntigos, de bordes más definidos y sobre todo, las que deja el acné, son más fácil de tratar.

En cualquier caso, en el tratamiento de cualquiera de ellas, la clave es la constancia y la protección.

De nuevo, es un problema que puede sucederle a todos los tipos de piel, siendo más común conforme va avanzando la edad.

Por qué es importante conocer tu tipo de piel y su estado

Si conocer tu tipo de piel es fundamental para saber qué necesidades tiene en general y cuál debe ser la base de tu rutina facial (qué tipo de hidratación o productos necesita), saber cuál es su estado en un momento concreto, te ayudará a determinar con qué tratamiento complementamos esa rutina. Ese estado puede variar a lo largo del tiempo, por lo que tendrás que ir adaptándote a lo que te pida.

Por cierto, el tipo de piel de tu rostro, no tiene por qué coincidir con el tipo de piel del resto de tu cuerpo y de tu cuero cabelludo, y por supuesto, mucho menos con el estado. Por lo que te toca hacer una evaluación de cada zona por separado para saber qué rutina base y que complemento adicional necesita cada área de tu cuerpo.

Pasos para conocer tu piel.

Conocer tu piel y su estado implica mirarse al espejo, con franqueza y sin prejuicios. Como dice Rosa del Estilario, es la única manera de poder mejorar. Aceptarnos primero, para luego buscar soluciones a lo que tenga margen de mejora. Puede que no te guste tu piel, pero es como es y sólo conociéndola a fondo podremos hacer algo para mejorarla.

Una vez te hayas puesto frente al espejo, con la cara lavada, el paso 1 será determinar tu tipo de piel. Este no vas a poder cambiarlo, está determinado por la genética, pero si podemos potenciar su belleza y equilibrarla con un cuidado correcto. ¿Tiene zonas grasas? ¿Sientes tirantez siempre en los mismos sitios? ¿Dónde hay más impurezas? ¿Hay contraste entre zonas? ¿Cómo son tus poros?

En el paso 2 vamos a determinar cuál es el estado actual de tu piel, ya que el tratamiento de aspectos concretos y puntuales es lo que mejor podemos manejar. Aún así siempre tendremos presente que una arruguita, una mancha hormonal o una cicatriz nunca van a desaparecer, y no pasa nada, forman parte de tu belleza. Las preguntas que pueden ayudarte son: ¿Tengo signos de envejecimiento, cómo líneas de expresión o flacidez? ¿Mi piel se ve luminosa? ¿Hay manchas o rojeces? ¿Sensibilidad? ¿Siento la piel puntualmente deshidratada? ¿Brote de acné? Recoge toda la información que puedas para afinar con el tratamiento que necesitas en este momento. Y recuerda volver a hacer este paso cada cierto tiempo, el estado de la piel puede variar.

Paso 3, determina cuáles son tus gustos. ¿Qué tipo de textura te gusta en una crema? ¿Eres más de aceites? ¿El maquillaje lo prefieres luminoso, jugoso, natural o mate?

Con todo esto sabrás elegir perfectamente tu rutina básica, tu tratamiento y qué tipo de producto elegir. Recuerda que conocerse es la clave.

Si después de todo esto, te queda alguna duda, no dudes en escribirnos o dejar algún comentario aquí abajo, estaremos encantados de asesorarte. ¡Hasta la próxima!


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