La etiqueta “Cruelty Free”, ¿un reclamo necesario?

¿Es realmente necesario usar la etiqueta Cruelty Free en cosmética? ¿O se trata de un engañabobos para aumentar las ventas?

Ante todo, aclaremos qué es la cosmética cruelty free por si aún no lo tienes claro. Se trata de aquella que en ninguna de las fases de la creación del producto, ha recurrido a la experimentación en animales para comprobar su eficacia (si quieres indagar más sobre este tema haz CLIC aquí).

Quizás sea algo en lo que no te has parado a pensar nunca. Pero si tienes un mínimo de humanidad, y entiendo que así es, dejarías de usar algunos de tus cosméticos favoritos si supieras las atrocidades que han tenido que sufrir algunos animales para que los laboratorios pudieran comprobar que eran cosméticos seguros y eficaces.

Hay una frase que suelo escuchar o leer cada cierto tiempo, de la que se hacen eco medios importantes, que casualmente viven de publicitar cosmética convencional. Como ese artículo de esa conocida revista que habla del “la mentira de la cosmética no testada en animales” (¡¿QUE?!) o ese famoso podcast de entrevistas, donde se pone en entredicho el movimiento cruelty free, (curiosamente detrás se encuentra alguien que es imagen de un producto de higiene cuya marca testa en animales). La frase en cuestión es la siguiente: “la ley europea prohíbe expresamente testar en animales” y ya está, quien la suelta, con tufillo a superioridad moral incluida, se queda tan pancho. Mientras a mí me empieza a hervir la sangre a borbotones, pues quien afirma eso o no se ha tomado la molestia de leer dicha ley o saca tajada del status quo del mundo de la cosmética. Pero, veamos que dice la ley en cuestión.

Desde 2013 en Europa, la directiva 2003/15/CE no permite experimentar en animales ni para los cosméticos ni para sus componentes por separado, así como tampoco se pueden comercializar cosméticos que hayan sido testados en animales en cualquier otra parte del mundo. Sin duda alguna, se trata de un gran avance, sin embargo, estas leyes contemplan algunas excepciones. Algunas de ellas podrán aplicarse hasta 2023. Otras, en cambio, pueden seguir aplicándose indefinidamente.

¿Cuáles son las excepciones?

  • Si el producto cosmético contiene alguna sustancia de la categoría REACHE (Registro Europeo de Sustancias Químicas con posibles efectos tóxicos para la salud y el medioambiente), no solo está permitida su comercialización sino que es obligatorio testarlo en animales.
  • Se pueden comercializar productos cosméticos que contengan ingredientes de otros ámbitos donde si está permitido testar en animales, como la biomedicina o la industria de la limpieza. Dicho de otro modo, si un producto cosmético contiene una sustancia que también se utiliza en productos de limpieza, se podrá poner a la venta aunque tenga ingredientes que han sido testados.
  • Si una marca europea decide exportar sus cosméticos a un país donde el testado en animales es obligatorio tendrá que someterse a la ley del país de destino y hacer las pruebas de testeo, a pesar de estar prohibidas en Europa. Un buen ejemplo de ello es China, que exige testar en animales en muchos de los cosméticos que importa, no en todos. Y aunque, si bien, ha anunciado una modificación en la legislación que supone algún paso adelante, en ningún caso van a dejar de testar en animales de manera definitiva.
  • Y para terminar, una excepción más, se puede testar en animales si no hay un método alternativo aceptable. La ley establece que el testeo animal debe ser sustituido por otros métodos homologados por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Pero una empresa puede, por ejemplo, alegar que dichos métodos alternativos son demasiado caros o entrañan una dificultad considerable y que le sea concedido un permiso para seguir experimentando.

Como ves, afirmar con rotundidad eso de que en Europa no se testa en animales, significa pasar por alto un montón de excepciones que con toda seguridad suceden, como se ha hecho evidente con la crueldad vista en el caso de la empresa Vivotecnia en Madrid, recientemente destapado por Cruelty Free International. En Europa sí se experimenta con animales, las excepciones de la ley lo permiten. Y, según se calcula, sólo en España más de 60.000 animales sufren al año la experimentación con dolor y en ocasiones la muerte.

En Europa sí se experimenta con animales, las excepciones de la ley lo permiten.

¿Se puede hacer cosmética sin testar en animales?

La respuesta es sí. Existen inifinidad de marcas cosméticas cruelty free que usan métodos alternativos a los llamados ‘modelos animales’, como por ejemplo las herramientas bioinformáticas (modelos insilico), el uso de datos masivos, las pruebas in vitro o la investigación con voluntarios humanos.

De hecho, dentro de la comunidad científica existen voces que defienden que la experimentación en animales carece de sentido, aunque en el pasado haya podido permitir muchos avances, ya que, en ocasiones, arroja poca fiabilidad por las diferencias interespecie. Es el caso de Michael Balls, profesor del Centro Europeo de Validación de Métodos Alternativos (ECVAM), que afirma que “muchas leyes continúan solicitando pruebas en animales, aun cuando sabemos que son poco fiables y de dudosa relevancia”.

Por si esto fuera poco, la experimentación en animales no es el método más barato ni el más rápido, por lo que parece que los experimentos con animales siguen practicándose más por una cuestión de hábitos que por considerarse una buena herramienta per se.

Aún así, del mismo modo que hay voces que defienden que la etiqueta cruelty free carece de sentido, hay investigadores que argumentan que es el método más fiable y por tanto, necesario. En ese sentido es importante subrayar que sólo prohibiendo definitivamente esta práctica, se forzará a la industria a invertir en investigación para desarrollar métodos más respetuosos.

Sólo prohibiendo definitivamente esta práctica, se forzará a la industria a invertir en investigación para desarrollar métodos más respetuosos.

¿Cómo se distingue un producto Cruelty Free de otro que no lo es?

No es sencillo, ya que la legislación no obliga a la empresa que testa a especificarlo. De hecho, hay que tener en cuenta que no existe a día de hoy ninguna ley que regule el uso del término cruelty free y ahí nace precisamente el problema, que al no estar regulado, recae en manos del consumidor la tarea de investigar qué es lo que está comprando.

A falta de legislación, existen organismos como Cruelty Free International, Peta o Choose Cruelty Free que han diseñado sus propios sellos para que las empresas puedan acogerse a él en el etiquetado. Pero cuidado, hay marcas cruelty free que no usan sellos y hacen un trabajo excelente, del mismo modo que no todas las que lo usan hacen necesariamente bien su labor. Por otro lado, dichos organismos ponen a tu disposición listas tanto de marcas que testan en animales como que no, que van actualizando periódicamente. Aquí te dejamos algunas de ellas.

Mientras tanto, te animo a que leas etiquetas, investigues por tu cuenta, preguntes a las empresas cuando tengas dudas de su transparencia, lo cuestiones todo y apoyes con tu consumo a las marcas con valores honestos y ganas de hacerlo bien. Además, no olvides que nuestro proyecto nació para fomentar el uso de la cosmética cruelty free, ya que creemos que es la única alternativa posible, por lo que si tienes alguna duda o necesitas asesoramiento, estamos encantados de ayudarte.

Y tu ¿qué opinas de este tema?


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